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    EULAC | Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina

    Colombia

    Bluyiniar

    Término proveniente del inglés blue jean, perteneciente a la cultura juvenil y muy popular entre los estudiantes que significa tener sexo con la ropa puesta, acariciarse, tocarse con intención sexual. Ejemplo: “Uy, esa Nancy está buenísima parce (amigo, compadre), hágale el viajao (abórdela, conquístela) esta noche en el toque, mínimo se deja bluyiniar”.

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    Ilustrador

    Olga Cuellar

    Olga Cuellar

    Escritor

    Pilar Quintana

    Pilar Quintana

    México

    Cajearse

    Se cajea aquel que atrae sobre sí el desamparo o el desprestigio de forma pública, como quien rompe el bibelot de mesa en casa ajena, quien tira el agua de jamaica en el mantel recién cambiado, quien critica a la esposa del anfitrión sin haberlo distinguido entre los oyentes. Cajearse es meter la pata, regarla, arruinar de uno la fama, quedar para siempre comprometido. Y la acepción clásica es precisamente esta última: adquirir una deuda.

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    Ilustrador

    Godoy

    Godoy

    Escritor

    Iván González

    Iván González

    México

    Enjutado

    Enjuta es el espacio triangular que se genera entre un arco y otro cuando forman una arcada. En el dicho tapatío estar enjutado describe la situación en la que hay falta de espacio, que se está apretujado o apachurrado entre otros: “Me choca estar enjutado entre tanta banda”, “Separa las flores, no lucen si están enjutadas”. Nada que ver con las definiciones que vienen de “enjuto”: una persona muy flaca, o también un lugar muy seco.

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    María Magaña

    María Magaña

    Escritor

    Mónica del Arenal

    Mónica del Arenal

    Colombia

    Berraco

    Berraco o verraco es una forma de exaltar la masculinidad de un individuo que ha come- tido una fechoría o una acción temeraria. Existe una sutil variación del significado en la que berraco es quien se ha abierto para recibir el influjo de una fuerza extraordinaria: la berraquera. Berraco resume una paradoja nacional: vivimos con la intensidad de quien se tira por un barranco, celebrando la vida, amándola a rabiar. Algún día, quizás, aprendere- mos a caminar sobre la cuerda floja de las dos acepciones. Ese día habremos reinventado la berraquera para convertirla en un arte de vivir y de morir.

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    Oldemar

    Oldemar

    Escritor

    Juan Cárdenas

    Juan Cárdenas

    Colombia

    Güipa

    Persona de espíritu libre e inmaculado que vive la vida sin las imposiciones que la cultura le modela. Expresión con la que se les llama a los niños en el sur colombiano, especial- mente en Tolima y Huila. Se cree que surgió de la guipa, bebida a base de agua con panela teñida y leche, que se usa para alimentar a los recién nacidos. Hoy se emplea como una manifestación cariñosa, pese a que el escritor Ramón Manrique en su novela La Venturosa, gesta de guerrilleros y bravoneles, relato de íncubos y súculos amores, trasgos y vestiglos, afirmara que se trata de una referencia despectiva para un niño.

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    Ilustrador

    Axel

    Axel

    Escritor

    Julián Castañeda

    Julián Castañeda

    Escritor

    Pilar Montoya

    Pilar Montoya

    Brasil

    Mandu

    Termo de origem bantu, muito utilizado na Bahia. Na região de Ilhéus se aplica a diferentes contextos de significação. 1. Espécie de mascarado que sai em blocos carnavalescos populares. Sua caracterização consiste na pessoa mascarada se parecer com um ser deformado, com uma cabeça gigantesca, ruge alto e grunhe ameaçadoramente. O mandu se reúne em grupo de três ou mais pessoas, misturadas a blocos que têm sua própria banda. Certas mães interioranas costumam chamar mandu contra filhos desobedientes. 2. Coisa ou situação de difícil compreensão, embaraçosa ou ilegal. 3. Pessoa da cabeça muito volumosa.

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    Ilustrador

    Sanqueilo de Lima Santos

    Sanqueilo de Lima Santos

    Escritor

    Ruy do Carmo Póvoas

    Ruy do Carmo Póvoas

    México

    Pelar los ojos

    En la vida es mucho lo que se puede pelar: una fruta —una naranja o un plátano—, un animal —peló gallo, en el sentido de huir, o peló sus pollos, equivalente a que se amoló—, una conducta —no me peló o no me hizo caso; o una súplica: ¡pélame!, por hazme caso—, el miembro viril —“me la pelas”— o hasta los ojos —peló los ojos. Detengámonos aquí: no significa literalmente cortar los párpados, sino abrir los ojos de manera desmesurada, enorme, como cuando sorpresivamente recibimos algo o nos causa miedo o terror. Pelar los ojos es poner al descubierto, más allá de lo natural, los globos oculares. Una dama con hermosos ojos tapatíos, siempre podrá, con su belleza, pelar los ojos.

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    Roberto Pulido

    Roberto Pulido

    Escritor

    Sergio René de Dios Corona

    Sergio René de Dios Corona

    México

    Papas

    Tubérculo comestible incorporado al habla como calificativo de algo que de tan fácil no requiere gran esfuerzo ni preocupación: “El examen va a estar papa”. En el ámbito del deporte, eufemismo para señalar la ubicación del rival más imbécil: “Tira la pelota por la derecha, ahí está la papa”. Antepuesto el pronombre qué, forma una voz arcaica que cuestiona la verosimilitud de un relato, con el respaldo teórico del escepticismo callejero: “Dijo que él solito construyó su casa en un mes, ¡qué papas!” Interjección que equivale a un sí entusiasta, contundente; dícese, aunque ya poco, cuando sin óbice una propuesta acéptase: “¡Papas!, nos vemos mañana en el Parque Rojo”.

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    Ilustrador

    Tenedor

    Tenedor

    Escritor

    Juan Felipe Cobián

    Juan Felipe Cobián

    México

    Mosongo

    Bien podría ser una especie de epítome de los mosongos el nunca producir resultados, porque de que buscan, buscan algo, aunque no precisamente en la misma senda que aventureros y vanguardistas, sino que su búsqueda es la del mirón, la del pajolero nomás. Y a veces ni eso. ¿Mudo por elección tenaz, atónito nato, hastío genético...? Está bien, pero ¿alguna vez podrán adentrarse en su mosonguez sin ningún reproche de los que nos quedamos de este lado, todos sociabilidad y corrección política?, porque el reproche hacia esta especie viene justo de ahí: de la impotencia de uno mismo por no poderse quedar en paz, al margen del drama social o de la “sana convivencia” y, además, tan fresco, que es lo que enchila.

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    Cox

    Cox

    Escritor

    Pedro Goche

    Pedro Goche

    México

    Agalambado

    Dícese de la persona, sujeto, sujeta, objeto u objeta de condición relajada, de presumible escaso entendimiento, propiciado por el vaivén del devenir habitual de las cosas; precisarse con gran sosiego, en actitud casi filosófica, al punto de confundirse, con la placidez del ocu- pado por responderse la eterna interrogante sobre la inmortalidad del artrópodo crustáceo del orden de los decápodos, conocido vulgarmente como cangrejo.

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    Ilustrador

    Juan Cházaro

    Juan Cházaro

    Escritor

    Luis Acopa

    Luis Acopa

    México

    Rajar

    Según la antropología nacionalista, sólo la Chingada podría rajarse. Ella es la única que puede ser mancillada, trastocada, abierta. Para la mitología cinematográfica, en una disputa entre charros, sólo se raja el que deja de cantar para empuñar la pistola como una extensión de su hombría lastimada: “No me rajo solo, pero con unos tequilas encima, vámonos rajando juntos”. Las Chivas del Guadalajara nunca se rajan porque como son puros mexicanos rajarse sería como irle al América. Para acabar pronto, no sólo nos rajamos en Jalisco, en todo México —desde la Conquista hasta la reforma energética— rajarnos es realmente nuestro deporte nacional.

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    Jors

    Jors

    Escritor

    Cristian Zermeño

    Cristian Zermeño

    México

    Equipal

    Es el trono de los tapatíos. En Guadalajara los monarcas de la casa se sientan en uno hecho con varas entretejidas y respaldo de cuero. Al acomodarse en su equipal el monarcus tapatius recuerda que es la especie que logró dominar a todos los animales, y encima de la piel de una bestia se toma su michelada mientras ve el clásico de clásicos: Chivas vs. Atlas.

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    Ilustrador

    Satya

    Satya

    Escritor

    Mariana Recamier

    Mariana Recamier

    México

    Bachicha

    Entre los tapatíos, una bachicha presenta formas diminutas de color blanco o café claro, y demuestra un comportamiento contrario a las leyes de la naturaleza: por ejemplo, para descalificar a quienes rechazan la generación espontánea las bachichas se multiplican con asombrosa e inexplicable rapidez sobre los suelos menos fértiles. Además, a diferencia de otras manifestaciones de la brevedad —como las moronas y las morusas— la importancia de la bachicha aumenta de manera inversamente proporcional a su tamaño mientras se fuma un cigarro: a menos bachicha más necesidad de ella, más nostalgia de un instante fugaz que está por terminar.

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    María Magaña

    María Magaña

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    Juan Nepote

    Juan Nepote

    México

    Birote

    Hasta en la mesa los tapatíos quieren ser únicos, por eso su identidad se amasa firme entre la crujiente y dorada consistencia del birote. Este pan excepcional no puede faltar como protagonista de la torta ahogada, de un lonche de pierna o como fuerte competidor de la tortilla; si no, aderezado con nata, cajeta o un sinfín de delicias. Cuentan que fue hallazgo de una familia francesa de apellido Birrott o Birouette que se avecindó aquí en el siglo XIX. Los intentos de imitar su tostada corteza y su sabor, entre ácido y salado, no ha tenido mucho éxito, porque sólo las condiciones climáticas de Guadalajara dan a la masa ese punto exacto y exquisito.

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    Ilustrador

    Chop Suey

    Chop Suey

    Escritor

    Rebeca Pérez

    Rebeca Pérez

    México

    Recio

    Es el resultado de una fórmula matemática que el tapatío lleva en su sangre, y que no necesita cálculos complicados, pues es la misma entraña la que sopesa, mide y empuja la urgencia de soltar un “¡Qué recio!”. La misma fórmula aplica a “¡Date la recia!”, expresión proveniente de los criollos que encontraron las tierras tapatías muy difíciles de trabajar. El término se fue conformando del sentido de lo vigoroso y violento, mezclado con una nostalgia de las tierras fértiles del Viejo Mundo que, entre lagunas y ríos, se araban a gran velocidad. Para el tapatío sólo significa darse prisa extrema.

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    Josel

    Josel

    Escritor

    Abril Posas

    Abril Posas

    Escritor

    Silvia Eugenia Castillero

    Silvia Eugenia Castillero

    México

    Soreque

    Palabra del hebreo que significa “viñedo elegido”. Se cree que se acuñó a fines del siglo XVII cuando a unos emigrantes se les preguntó su lugar de procedencia y contestaron que del Valle de Soreque, allá por las montañas de Judea. Como no entendían bien el español, era difícil comunicarse con ellos, y por asociación fonética con la palabra “sordos”, en un principio se pensó que lo eran, además de tontos, pues no comprendían ni las señas. Ahora designa a un tonto o medio sordo, aunque también hay otros soreques entre nosotros, aquellos que van por la vida haciendo oídos sordos y a su aire.

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    Qucho

    Qucho

    Escritor

    Cecilia Eudave

    Cecilia Eudave

    México

    Pichancha

    Válvula de retención para aljibe que tiene filtro de malla para evitar el vacío, mantener el flujo de agua sin interrupciones y asegurar el funcionamiento de la bomba hidráulica. Tubo cuasi infinito que le ayuda a la bomba con la ingrávida labor de subir agua del aljíber al tinaco. “¡Ya se chingó la pichancha, mano!” También se usa en sentido figurado: “A este compa se le madreó la pichancha, nomás no da una”.

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    Ilustrador

    Gibrán Julián

    Gibrán Julián

    Escritor

    Álvaro Abitia

    Álvaro Abitia

    México

    Pa’ su mecha

    Se utiliza como primera reacción ante un aviso sorpresivo y en muchas ocasiones des- proporcionado o inverosímil: “—¿Supiste que renunció el gobernador? —¡Pa’su mecha! No lo sabía”. El término comenzó a usarse como una contra factura pudorosa o familiar que sustituye expresiones más soeces como: “¡Pa’la madre” que implica la elipsis del verbo nefando: “Su puta madre”. Esto ha permitido a la frase entrar en círculos familiares o incluso infantiles. Su contracción ínfima es: “Pa’su” y “Ah su”, que implican sorpresa y ánimos para que siga el interlocutor con el relato.

    Autores

    Ilustrador

    J. Cerón R.

    J. Cerón R.

    Escritor

    Édgar Valencia

    Édgar Valencia

    México

    Zacate

    Hierbita peludita que cubre la tierrita. Una suerte de imán para tapatíos y transeúntes fatigados: “Ah, ese zacatito está bueno para echar una pestañita”. Antes abundante en los parques públicos de Guadalajara, hoy está en peligro de extinción —al igual que los parques públicos en Guadalajara—. Pasto poco exigente que habita también casas y baldíos.

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    Ilustrador

    Apache Pirata

    Apache Pirata

    Escritor

    Xel-Ha López

    Xel-Ha López

    México

    Lerendear

    Caminar por algún lugar sin propósito ni objetivo. Deambular sin rumbo ni meta. Ir y venir, bobear y tontear sin mayor motivo que el de pasar el tiempo. Se iba a pasear al centro, sólo a lerendear: “—¿A qué vamos a ir al centro, abuelita? —Nomás a lerendear”. La acción nace del “Viejo Lerendo”, que era el retrasado mental del barrio, que nomás iba y venía, caminando por todos lados sin fin ni tarea. “Ya andas como el Lerendo”. La acción, que intentaba ser algo ofensiva, es ahora aceptada. “¿Qué haces?” “Aquí, lerendeando”.

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    Ilustrador

    Tenedor

    Tenedor

    Escritor

    David Izazaga

    David Izazaga

    México

    Chacape

    Del purépecha chakape‘xicara, que significa vieja. También se utiliza para nombrar el cuenco de la cáscara del coco, a las vasijas viejas, los trastes sucios y los restos de algo que se ha roto. Por extensión, se llama así a cualquier cacharro u objeto viejo o de escaso valor. “No dejes que se te escape / el amor que te ofrecí, / que no soy cualquier chacape / pa que te olvides de mí”.

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    Ilustrador

    Osvaldo

    Osvaldo

    Escritor

    Sue Meneses

    Sue Meneses

    Escritor

    Raúl E. González

    Raúl E. González

    México

    Apatío

    Dulce venganza del chilango o el norteño que viene a la ciudad y no comprende por completo la mentalidad exigente, quisquillosa o “tiquis miquis” de los tapatíos nativos. Apatío no corresponde, pues, a un tipo específico dentro de los habitantes de la ciudad, habla más bien de una actitud de éstos hacia la novedad o el cambio. Esta aptitud refractaria a las novedades tiene su mejor forma en la crítica que siempre expresan tanto de los espectáculos como de los cambios; un aplauso sarcástico es la mejor representación de la apatía tapatía.

    Autores

    Ilustrador

    Erándini

    Erándini

    Escritor

    Marco Islas-Espinosa

    Marco Islas-Espinosa

    Colombia

    Chirrete

    Al chirrete le gusta la vida fácil. Se dedica a robar artículos personales y atraca mientras se desplaza en motocicletas que alquila o presta a los miembros de su pandilla. General- mente tiene una apariencia estrafalaria, es malhablado, viste pantalones holgados, tatúa su cuerpo, usa aretes, sus cabellos están tinturados y cortados al estilo punk, escucha música champeta y se coloca gorra para cubrir su cabeza y ocultar su cara. Se ha puesto de moda entre los jóvenes imitar su estilo, pero sus padres y parientes cercanos les llaman la atención y les dicen: “¡Ajá! ¿Y desde cuándo eres chirrete?”.

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    Ilustrador

    Wilson Cochero

    Wilson Cochero

    Escritor

    Libia Narváez

    Libia Narváez

    México

    Calandria

    Ave canora, negra y amarilla, común en la región. A inicios del siglo XX, en la Guadalajara afrancesada, un regidor ordenó que adoptaran sus colores las calesas o calandrias tapatías. Este transporte urbano, con capacidad para cinco o seis bien apretaditos, es jalado por un caballo criollo que a veces va emplumado y se elige por su trote bonito, pero no ovachón, porque es muy sudoroso y no aguanta el calorón. La combinación de sus colores la decide el calandriero. Las hay de toldo o capota. En San Juan de Dios, el templo de Aranzazú o en el Museo Regional se pueden abordar y dejarse llevar por la voz de su cochero, que además es todo un historiador.

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    Ilustrador

    Satya

    Satya

    Escritor

    Gabriel Trujillo

    Gabriel Trujillo

    México

    Agüitar

    Su definición se encuentra en los diccionarios, pero su uso es poco frecuente fuera de Jalisco. Significa estar deprimido, triste, decepcionado. En Guadalajara generalmente se le antepone el “bien” como sinónimo de “muy”: “Anda bien agüitada”. También se usa en expresiones para dar ánimos: “¡No te agüites!”. En otras regiones rurales del país se utiliza para referirse a animales alicaídos o enfermoso a plantas moribundas. Los tapatíos utilizan este verbo y sus derivados exclusivamente para denotar un estado de ánimo de las personas.

    Autores

    Ilustrador

    Yazz Casillas

    Yazz Casillas

    Escritor

    Celia del Palacio

    Celia del Palacio

    Colombia

    Delicarse

    Término utilizado para referir un oprobio personal, de carácter altamente subjetivo, contra personas altamente susceptibles en los aspectos concernientes a las relaciones humanas. Puede surgir como de señuelo por parte del presunto ofensor, mediante el recurso expresivo de una pregunta retórica, para indagar acerca de su sospechada indelicadeza. “¿Se delicó?”, dirá el agraviador, siempre con un dejo de cinismo, a quien se delica.

    Autores

    Ilustrador

    Alejandra Sánchez

    Alejandra Sánchez

    Escritor

    Camilo Pérez

    Camilo Pérez

    México

    Apelincarse

    Pararse sobre la punta de los pies. Se apelinca el niño pequeño, junto a la alacena, para ver si su madre ha dejado un dulce por ahí. Nos apelincamos entre la multitud para ver de qué va el borlote. Al que se apelinca, le pueden doler hasta las corvas del esfuerzo, pero siempre se sentirá feliz. Feliz como el novio o la novia chaparrita que, por apelincarse, ha alcanzado un beso de algodón o de mandarina. ¿Qué se hace si se desea obtener algo y no se puede? Pues apelincarse con todo el corazón, para llegar tan alto como se necesite. Al que se apelinca Dios lo siente más cerca.

    Autores

    Ilustrador

    Patricia Ayala

    Patricia Ayala

    Escritor

    Ada Aurora Sánchez

    Ada Aurora Sánchez

    Colombia

    Echar muela

    Expresión que manifiesta la gracia de descomponerse a base de risas incontrolables, a veces sofocantes, y a todo pulmón y sin vergüenza, lo divertido que puede resultar una situación, un chiste, una puesta en escena o cualquier cosa en esencia chistosa. “¡Estuvo genial, tu prima echó muela hasta llorar! ¡Sus historias son para echar muela!”.

    Autores

    Ilustrador

    José Rodrigo Orozco

    José Rodrigo Orozco

    Escritor

    José Rodrigo Orozco

    José Rodrigo Orozco

    México

    Bien mucho

    Algunos dirán que se trata de la traducción casi literal del very much: muy mucho, bien mucho. Otros, que es una expresión tapatía de raíz. Concepto que aumenta lo que ya está aumentado, con una combinación de dos adverbios de cantidad, lo que resulta redundante pero eficaz en el habla de la ciudad. A los tapatíos no les alcanza con que algo sea “mucho” en cantidad o intensidad. Siempre hay posibilidad de decir que hay bien mucho ruido o que algo duele bien mucho: “Me espanté bien mucho”, “Había bien mucho lodo en el camino”, “Me duele bien mucho la cabeza”.

    Autores

    Ilustrador

    Amable Desconocida

    Amable Desconocida

    Escritor

    Patricia Mignani

    Patricia Mignani

    Respuesta lógica o la media naranja del diálogo tapatío por excelencia: “—¿Edá?” “— Ei...” Técnicamente es una interjección fática... o sea que es una palabra —no un simple reflejo, aunque lo parezca— que sirve para continuar o puntualizar la comunicación, sin decir realmente nada. A veces es sinónimo de “sí”, otras veces es un modo de dar el avión, en ocasiones es un arma de la ironía, pero con mayor frecuencia es un simple acuse de recibo, una sílaba nomás para decir que sí escuchamos lo que nos acaban de decir. No se confunda nunca con “hey”, que es otra interjección muy distinta: No es lo mismo “Hey, Juan, ven para acá” que “Ei, Juan, como tú digas...”.

    Autores

    Ilustrador

    Roberto Pulido

    Roberto Pulido

    Escritor

    Verónica de Santos

    Verónica de Santos

    En las mesas de los hogares en Guadalajara, dícese de ese almacén muscular a donde, según el tramposo discurso de los adultos, van a parar los nutrientes de esas horripilantes verduras cocidas que los niños detestan pero deberían ingerir: “Para que te crezca el pote tienes que comerte las calabacitas, las zanahorias y el brócoli” —es bien sabido que los chiquillos, al final, no se tragan ni el cuento ni las verduras.

    Autores

    Ilustrador

    Lane Cope

    Lane Cope

    Escritor

    Juan Felipe Cobián

    Juan Felipe Cobián

    México

    Chora

    Residuo milagroso de un churro de mota. En ocasiones detona alegría porque se ha encontrado esa mirruña por ahí cuando se suponía que no se tenía nada a la mano. Pero su existencia también puede estar ligada a la frustración, al hecho de tener muy en claro que es lo único que resta para esa larga tarde de domingo. O de lunes, o de martes... Asimismo tiene una relación muy estrecha con los moneros tapatíos Jis y Trino, quienes bautizaron una de sus tiras más emblemáticas —y el programa que producen para Radio UDG— como La chora interminable, aludiendo a su inagotable capacidad de divagar sobre la existencia.

    Autores

    Ilustrador

    Jis

    Jis

    Escritor

    Enrique Blanc

    Enrique Blanc

    Panamá

    Plena

    Sustantivo. Se le llama plena a cualquier tipo de música de moda, principalmente el reggae. Es común escuchar expresiones como: “Pon la plena” para indicar al anfitrión que ponga la música; “Cambia la plena” para solicitar que se cambie la canción o el ritmo musical o “Escuchar plena” cuando las personas se reúnen a escuchar música o a bailar, ya sea en una residencia, sitios de diversión o en la vía pública por alguna ocasión especial o para entretenerse.

    Autores

    Ilustrador

    Josel

    Josel

    Escritor

    Marlene Guzmán

    Marlene Guzmán

    Aditamento que usamos para que no se nos caigan los pantalones. Señal de gallardía y carácter, usarlo indica que se está bien fajado ante la adversidad. El fajo piteado caracteriza a charros y a machos, y simboliza además los fajazos de tequila que caen entre pecho y espalda sin hacer gestos. También es un instrumento didáctico, la herramienta usada por las madres tapatías para reorientar a sus retoños cuando se portan mal, y lo aplican con una maestría que ya envidiaría el mismísimo Indiana Jones para alcanzar, con la mesa del comedor de por medio, la espalda y las posaderas del escuincle latoso y mal portado que sólo a fajazos ha de enderezar su conducta.

    Autores

    Ilustrador

    Chop Suey

    Chop Suey

    Escritor

    José Alonso Torres

    José Alonso Torres

    México

    Caballito

    Vasito tequilero, de una o dos onzas, para aquí y para llevar. Al mentarlo, añoramos el primer trago de tequila, mezcal o raicilla preludio de una buena borrachera. También emociona invocar al Caballito Cerrero, un tequila glorioso casi de culto y alcurnia elaborado en Amatitán, Jalisco desde 1873. La fábrica produce 500 litros de tequila al día. Se vende sólo en la cantina del mismo nombre, que obtuvo el permiso desde el siglo pasado y lo mantiene, así que aún se prohíbe la entrada a mujeres. El Caballito Cerrero, mencionado en la canción “Oye” de la Sonora Dinamita, se llama así porque no necesita de herraduras.

    Autores

    Ilustrador

    Cox

    Cox

    Escritor

    Lorena Peña

    Lorena Peña

    México

    Morusa

    Migaja de pan, galletas o de cualquier alimento de contextura blanda o quebradiza. Forma de referirse a fragmentos diminutos de materiales diversos. Nombre común de perro pequeño o roedor. Expresiones tapatías: “¡Junta las morusas, mijo, las ocupo pa’ darle de comer a las palomas!” “¡Ah qué pinche morusero haces cada que comes!” “¡Morusa, ven p’acá!”

    Autores

    Ilustrador

    Susinventos

    Susinventos

    Escritor

    Álvaro Abitia

    Álvaro Abitia

    Perú

    Pucho

    En el castellano peruano, nombramos a la colilla del cigarro o a un cigarro a medio fumar, con la palabra pucho, del quechua puch’u que significa sobrante o residuo. Muchos jó- venes de clase media o alta usan el término para hacer referencia a un cigarrillo entero. Ese mismo uso lo aplica Jaime Bayly en su opera prima: “Me va a hacer bien dar una caminata. De paso que aprovecho para fumarme un pucho”. También usa para dar cuenta de algún evento que pueda cubrirse en plazos: “Tranquilo, amigo. Te juro que te voy a pagar, aunque sea de a puchos”.

    Autores

    Ilustrador

    Oldemar

    Oldemar

    Escritor

    Aldo Figueroa

    Aldo Figueroa

    México

    Cuico

    Hubo una caseta de vigilancia en la esquina sur del Palacio de Gobierno y sobre ella quedaba parte de la inscripción: NISI DOMINVS CVSTODIERIT CIVITATEM FRVSTRA VIGILAT QVI CVSTODIT EAM (Si el Señor no custodia la ciudad en vano vigila quien la custodia a ella). Y resultó que la expresión QVI CVS– ...que terminaba al doblar la esquina... –TODIT EAM, quedaba exactamente sobre la cabeza del policía de guardia. El español se formó del caso latino ablativo o en las palabras con nominativo en us: cuius, cuio, cuyo... Así fue natural que QVI CVS pasara a cuico.

    Autores

    Ilustrador

    Josel

    Josel

    Escritor

    Luis González de Alba

    Luis González de Alba

    México

    Purititita

    Adjetivo usado para enfatizar y precisar. Se deriva de puro(a) que el DRAE define en su sexta acepción como “Mero, solo, no acompañado de otra cosa”. De manera que “la mera verdad” pasa a ser “la pura verdad”, quizás como un resabio de nuestra impoluta tradición. Paradójicamente el énfasis se realiza con un diminutivo, y pura pasa a ser purita, aunque el tapatío siempre tan generoso exacerba el diminutivo en puritita. Una generosidad pichicata que caracteriza a ciertos sectores tapatíos, y ésa es la puritita verdad.

    Autores

    Ilustrador

    Oldemar

    Oldemar

    Escritor

    Ricardo Sigala

    Ricardo Sigala

    Argentina

    Norpampa

    La tierra más feroz de Argentina; región que esperó muchos años para ser nombrada, arrancada de la calidez de los amigos y llevada a la intemperie de la cultura. La Norpampa es un nudo de extrema belleza. Lo que se cuenta acerca de él es mayor que la realidad. Hacienda baguala, campos ganaderos y el verde de tanto rigor, desnudando la gran promesa de la pampa. Sus artistas tienen sus rasgos esenciales porque han estado y están enfrentados a un desierto cruel. A la sombra de éste bosque de soledades anduvieron los seres fecundos de la cultura que salen de los brazos de sus creadores.

    Autores

    Ilustrador

    Lucrecia Soledad Rodríguez

    Lucrecia Soledad Rodríguez

    Escritor

    Edna Pozzi

    Edna Pozzi

    México

    Ajerar

    También hay malos en Jalisco, malos que ajeran. Quien ve feo a otro lo está ajerando. Quien usa a otro como sayo lo ajera. Ajera aquel que busca pelea o bronca, aquel que rebaja y humilla a sus semejantes siempre con la intención de tener el mando sobre ellos. El término correcto para el bullying en el universo tapatío es “ajerar”. El hostigamiento es para otro tipo de malos; aquí nuestros malos ajeran: “El ojete ajera a su sayo”.

    Autores

    Ilustrador

    Mack

    Mack

    Escritor

    Jorge Fábregas

    Jorge Fábregas

    México

    Soplamocos

    Bofetada o cachetada que, al aplicarse con cierta fuerza, obliga a quien la recibe a voltear bruscamente la cara hacia un lado: “Le arrió un soplamocos en pleno guardafango molar que hasta le saltó dos dientes...”

    Autores

    Ilustrador

    Chavo del Toro

    Chavo del Toro

    Escritor

    Pancho Madrigal

    Pancho Madrigal

    Argentina

    Bolonqui

    ¡Qué bolonqui explicar bolonqui! Bolonqui es el vesre de quilombo, es una palabra bien lunfarda, como feca, jermu y tantas otras. Es más argentina que el propio quilombo. Un bolonqui es algo que se presenta difícil o una situación que no podemos resolver. Decimos también bolonqui cuando hay mucho desorden en un lugar. Es sinónimo de lío, pero más coloquial. A diferencia de quilombo, bolonqui tiene una connotación positiva o al menos, no muy negativa. También la usamos para referir al significado primero de quilombo, el de prostíbulo, pero lo más habitual es escuchar la frase: ¡Qué bolonqui!

    Autores

    Ilustrador

    Juan Lázaro Rearte

    Juan Lázaro Rearte

    Escritor

    Andreína Adelstein

    Andreína Adelstein

    México

    Jericalla

    Cuentan que como los niños del Hospicio Cabañas no querían comer, una monja inventó este postrecito con harto huevo, leche, canela y azúcar, más aguado que un flan pero más cremoso que una crème brulée. Para llegar al interior de la jericalla hay que romper su sello distintivo: una capa dorada en el horno. Por las mañanas se vende en los puestos de jugos, pero su fama se debe a que corona la típica comida en una fonda o cenaduría, como refiere el personaje de la canción “La tapatía”, de El Personal, que luego de zamparse tostadas, sopes, atoles y tamales ruega a su amado: “¿Sabes qué quisiera, m’ijo? Que antes de que yo me vaya, cómprame una jericalla”.

    Autores

    Ilustrador

    Jors

    Jors

    Escritor

    José Miguel Tomasena

    José Miguel Tomasena

    México

    Charchar

    Se utiliza cuando se intenta que algo que se ha roto vuelva a funcionar, y cuando algo funciona bien o mal: charcha bien o charcha mal. Cuando el improvisado mecánico tapatío por no pagar al mecánico profesional repara el coche en su casa y pone a la esposa a que le ayude, le dice que encienda el coche mientras él observa el motor: “Chárchale al encendido”, o si hay necesidad de darle al acelerador: “Chárchale, chárchale...”. Entonces la esposa dice: “No charcha bien tu cosa esa... está bien furris” (“furris”: algo corriente, de poca calidad, o feo).

    Autores

    Ilustrador

    Qucho

    Qucho

    Escritor

    Eugenio Partida

    Eugenio Partida

    México

    Petacona

    Sólo por debajo de las culichis (“mucha nalga y poca chichi”, las nativas de Culiacán) las tapatías presumen de ser las más generosas de sentaderas. Lo interesante de su uso es cómo revela una idiosincrasia, y en Guadalajara son las mujeres quienes la utilizan más. Dicha con envidia, o para denotar un leve exceso, e incluso como reconocimiento a la otra, señalan a las petaconas sin condenarlas pero refiriendo tácitamente la carga que les significa: sus biografías siempre estarán llenas de miradas lascivas, de piropos callejeros, de deseos frustrados, de suspiros; como una maleta, un amuleto o una cruz, llevarán consigo el efecto de sus caderas, para bien y para mal.

    Autores

    Ilustrador

    Jabaz

    Jabaz

    Escritor

    Rodolfo García

    Rodolfo García

    México

    Guácala

    Guácala, esa palabra de uso coloquial, acompañada por signos de admiración y una expre- sión facial inconfundible. Se da en ese preciso momento en que una sensación de desa- grado invade tu cuerpo y como respuesta arrugas la nariz, encoges los hombros, cierras los ojos y giras un poco la cabeza, todo al mismo tiempo y exclamando ¡Guácala! Recuerdo cuando era niña a la hora de la comida, el guácala siempre se hacía presente: “¡Guácala, yo no quiero hígado!”, ¡Guácala, eso es asqueroso!”.

    Autores

    Ilustrador

    Ismael Tavera

    Ismael Tavera

    Escritor

    Lorena Sánchez

    Lorena Sánchez

    México

    Guandaja

    Dícese de una persona a la que le vale lo equivalente a nada ponerse muy mona para ir a la fiesta, o echarse el molcajete encima para salir con el canchanchán, el uyuyuy, el galancín o la galancina: “Oye, m’ija arréglate, hoy andas muy guandaja”. Condición exclusiva del ser... ¡pero del ser descuidado! No se baña ni se peina ni se pone perfumito.

    Autores

    Ilustrador

    Javier Henríquez

    Javier Henríquez

    Escritor

    Xel-Ha López

    Xel-Ha López

    Argentina

    Escrache

    Hacer un escrache o escrachar es hacer públicos los males de alguien. Te escracho cuan- do cuento en una reunión un secreto que tenías muy bien guardado. Es decir, te mando al frente. Escrachamos, en Argentina, a los genocidas libres e impunes, a los cómplices, a los responsables que se esconden y no dan la cara. Se escracha con pintura en las paredes, con fotos en las redes sociales. Se escracha, sobre todo, con palabras.

    Autores

    Ilustrador

    Gabriel Fernández

    Gabriel Fernández

    Escritor

    Juan López

    Juan López

    Argentina

    Cachuzo

    Reza un viejo tango: “Como en tu calesita que desgranaba tangos / mi suerte fue sortija que siempre se negó / y del rodar fulero por calles de la vida / hoy traigo a mi regreso cachuzo el corazón”. Podríamos pensar que el protagonista de esta historia vuelve con el corazón hecho pedazos. Otros lo consolarán diciéndole que lo tiene averiado, agrietado, deteriorado, envejecido...Todos adjetivos que concluyen que la persona, el animal o la cosa andan por ahí a la espera de ese otro que lo auxilie, componga o acicale. A veces también tenemos cachuza el alma y ahí salimos a intentar recauchutarla.

    Autores

    Ilustrador

    Florencia Lima Gentili

    Florencia Lima Gentili

    Escritor

    Ernesto R. B. Polotto

    Ernesto R. B. Polotto

    El sabor de nuestra lengua
    Editorial Universidad de Guadalajara
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